martes, 20 de marzo de 2018

La oración es columna fundamental de la iglesia

La oración es columna fundamental de la iglesia (1 Tesalonicenses 3:11-13). La oración que Pablo hizo quedó registrada en la Biblia para enseñarnos no sólo como orar, sino para recordarnos la importancia de no desmayar en ella, sino más bien perseverar con insistencia y por supuesto con fe… 
La oración es fundamental en la iglesia:

“Más el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos” 1 Tesalonicenses 3:11-13.  

El apóstol ora encomendando a Dios su camino, y solicita al Señor que haga crecer y abundar a la iglesia en amor, y en primera instancia dice: “unos para con otros” y luego añade: “y para con todos”, entonces la iglesia local es un excelente escenario donde debemos vivir y expresar el amor como cuerpo de Cristo, y luego ese amor será irradiado a todos los demás.

Es el Espíritu Santo es quien nos ayuda a caminar en verdadero amor, aquel amor que procura el bienestar del otro desinteresadamente. Es el amor que perdona, tolera, y procura que el nombre de Jesucristo sea glorificado, es aquel amor que desplaza el egoísmo para ver y vivir la obra y modelo de Jesús.  

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Es muy interesante ver además la conexión fuerte que se expresa aquí entre el amor y la santidad. La expresión “para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad” nos deja ver que el verdadero amor nos afirma en el camino de la fe en Jesucristo, y genera santidad, pues el que ama no ofende ni lastima, el que ama no ofende a Dios desobedeciéndole, ni lastima a otro con heridas en su corazón, pues el amor no hace daño.

Es muy importante ver que el apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo termina éste capítulo recordándonos que el amor y la santidad son virtudes fundamentales y necesarias ante la venida de nuestro Señor Jesucristo, pues él viene por una iglesia gloriosa, sin mancha y sin arruga. Vivamos entonces cada día a la expectativa de la venida del Señor, en una vida de comunión con él.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria.  

Te invitamos a leer el devocional: "CON CRISTO VENCEREMOS" 


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